LUCÍA HUÉLAMO

 

Poema para la bruji  

(a La lectora impaciente)  

Pasillos grises.  Largos pasillos.
Paso a paso extendieron un manto gris,
que cubrió a las cosas, a las personas,
a las ideas.
Nada que no fuera gris estaba permitido entonces.
Sonrisas reales y ensayadas,
cubiertas de mantos grises.
Navajas afiladas y caricias,
confundidas en una nube gris.
Yo era gris... ¿era gris?,
tú eras gris... ¿eras gris?
Arriesgaste tu pellejo,
querida amiga, yo te pillé.
Escuché tu corazón vivo
latiendo fuerte.
¡Qué valiente!
Ni aún queriéndolo tú,
hubiera podido el manto gris con esa fuerza.
Lloro como una niña al leer tus poemas.
¡Cuánta voluntad!
¡Cuánta verdad!
¡Cuánto amor cultivado para crear esta belleza!
Doy gracias al Cielo, azul como tu web,
por haberte descubierto.


Porque aquellos días en los que todo era gris,

contigo fueron en realidad azules, verdes, amarillos,

violetas, anaranjados, rojos, morados...