ADRIANA STEIN 

 

ÚLTIMOS POEMAS

A BUENOS AIRES

Una estrella se enredó en tu pelo

como una daga

callada

te abrió como una res para extraer

la raíz del dolor

y la esperanza.

Una estrella se clavó en tus ojos

multicolores

multiraciales

hasta dejarte dos cuencas vacías

y ciegas lágrimas

blancas.

Una estrella asaltó tu pecho

quemó tus manos

truncó tus pasos

te arrancó el alma

de cuajo.

Ahora deambulas en las tinieblas

convulsas

entre el amasijo de los cuerpos despojados

se estremece enloquecido tu sudario.

Tu imagen me persigue en el surco de la sangre

bajo las estrellas que se apagan

te tambaleas como un golem desvencijado

Cristo de estrellas

dagas y espadas

blancas.

 

 

MATER AMANTÍSIMA

 

¿Vendrá la lluvia para lavarlo todo?

¿Quedará la tierra limpia y sin señal?

¿Apenas unas tumbas recordando

la carnicera saña

de la historia?

¿Las bibliotecas hinchadas de nombres?

¿Vendrá el sol a curar las heridas?

¿A madurar los frutos?

¿Es estéril este árbol?

¿Tienen hijos los tangos?

 

¿Vendrás a descubrirnos como somos?

¿Lo querrás?

Hijos de la Inquisición

hijos

de tu terror y tu codicia

de tus miedos

dementes

hijos de todas las guerras:

¿aprenderemos a hacer el amor?

 

¿Qué herencia maquiavélica heredamos?

¿Qué ley extraña nos condena a ser violados o

a violar a nuestros verdugos y a nuestras víctimas?

¿Qué atavismo nos condena a destrozarnos?

 

¿Nos enseñarás a desmatarnos?

¿Otra ambición que el oro?

¿Otra?

 

¿Vendrás a descubrirnos como somos?

¿Sangre?

¿Estiércol?

¿Carne tibia bastarda de tu carne?

 

¿Vendrás un día con los brazos abiertos?

¿Con los brazos desnudos?

¿Sin cruces?

¿Sin banderas?

¿Sin espadas?

¿Vendrás un día solamente a querernos?

¿Solamente?

 

 

IMPOTENCIA

 

¿Y qué hago yo con mi poesía?

Díme:

¿despertarás del sueño?

¿cantará tu guitarra?

 

¿Y qué hago yo con mi poesía?

¿Maldecir a la muerte y a la vida?

¿Convocarte y llorarte?

¿Desangrarme?

 

¿Y qué hago yo con mi poesía?

Estás muerto.

No

hago

nada.

 

 

 

MARCELO

Ven.

Vamos a sembrar sueños por toda Buenos Aires.

Mientras despega el cometa

de tus ojos

déjame creer un instante

que aún estás aquí abajo

conmigo.

 

Vení Marcelo.

Lejos de las bombas

lejos

de las astillas de tu casa

y de tus huesos.

Lejos del horror

y del vacío.

Vuelve a ese lugar en el que un día

fuimos.

 

Vení Marcelo.

Hablemos otra vez

de amor y penas.

Aquí está tu guitarra:

nuestras canciones nos esperan.

Dejemos dormir a la revolución:

está enferma y revienta

Marcelo

después de habernos reventado.

Ven.

Hablemos de nuestros amantes traicionados.

Mejor aún

hablemos

de sus traiciones.

Nosotros

estábamos más allá

de todo eso.

Ven Marcelo.

Ven.

...Déjame creer un instante

que aún estás aquí abajo

conmigo.

 

Ven.

Buscaremos tesoros entre las telarañas.

La lluvia será de oro bajo los cielos malvas.

 

 

Ven.

Construiremos castillos en las alcantarillas

y todo será hermoso

verás

sonarán las trompetas y saldremos

heraldos

a buscar el príncipe y a buscar la princesa

que querrán querernos

para siempre jamás.

Marcelo:

mira allí.

Se abre en el horizonte como una perla salvaje

nuestra isla.

¿Recuerdas?

Ese sitio en el que seríamos

eternamente libres

y felices.

Ven.

Sembraremos de sueños los surcos de la vida.

Déjame creer un instante

que aún existe esa isla

y el futuro es posible.

 

Ven Marcelo.

Ven.

Déjame llorar tus veinte años segados

tus veinte años

y la eternidad que nos robaron.

Déjame llorar por el tiempo que vendrá

huérfano de vos

desamigado

déjame llorar por el jamás aprendido

sobre el boquete infinito de tu ausencia

cierta

como imposible es el olvido.

Ven Marcelo.

Sembraremos de sueños los surcos de la vida.

Ven.

...Déjame creer un instante

que aún estás aquí abajo

conmigo.

 

 

I

¿Duele el pasado?

¿Transpira?

¿Se asoma entre las rendijas de los años

allí donde creías

que todo estaba

cerrado con siete llaves,

blindado?

 

¿Hierve el pasado?

¿Despierta la serpiente

del letargo?

¿Duermen los sueños durante casi

treinta años?

¿Pueden negarse el duelo a muerte

con el Hado?

¿Caen

espadachines desvaídos

de sangre enflaquecida?

 

No toques el pasado.

Esos adolescentes que bajaron

radiantes del Olimpo

 

 

hace casi treinta años...

no los despiertes:

podrías lastimarlos.

 

JUDÍA ERRANTE

 

Yo iré a matar la Buenos Aires celeste

el recuerdo

el sueño

la nostalgia.

 

Hipnotizada

atravesaré mi Vía Crucis

cuenta atrás

hasta tocar las tumbas que aún me esperan

en esa ciudad donde hoy seré extranjera

donde nadie me reconocerá

donde nadie dice ya

mi nombre.

 

Sobre un papel en blanco

en un viejo café cuyas sillas conozco

encontraré el camino hacia mi alumbramiento

el instante obscuro en que fue concebido

mi exilio.

 

No sé cuántas horas pasarán

 

 

desgranando los años

de la ausencia.

 

Sola en esa ciudad

que fue la mía para luego ser

el amputado miembro de mi cuerpo

comprenderé que más allá de la distancia

el tiempo hizo lo suyo

inexorable.

Soy este muñón que incansable dialoga

con los muertos

soy este árbol que sobrevivió a la tala

y en vano busca sus raíces.

Soy esta libra de carne

condenada a volar:

allí donde nací

soy extranjera.

 

 

CAROLINA

 

En Buenos Aires está naciendo el día

de furias desatadas.

En Buenos Aires enlutecido nace el día

amordazado

amortajado.

En Buenos Aires

mi ciudad y la tuya

no sé con qué coraje el sol se asoma

a las ventanas desoladas.

En Buenos Aires

no puedo imaginarme Carolina

el alba sin tu risa

las calles sin tus pasos.

En Buenos aires

en mi patria toda

en mi país están matando el día.

En Buenos Aires

la que nunca duerme

tus ojos se cierran ya sobre el espanto

mientras las sombras devoran tu cuerpo

apagando tu canto.

 

 

Y yo te veo

muchachita querida

aferrada fieramente a la vida

defendiendo con tus manos inquietas

tu sencillo coraje

y tu ternura.

En Buenos Aires está naciendo el día

desertado de pájaros.

En el silencio roto por el peso

de tanta vida

robada

el llanto de tu hijo

te reclama.

 

Ven a mi lado

no llores

ojos claros

tu hijo te llama

cantemos para él.

 

 

NEGRO

IN MEMORIAM

 

Volveré a esas calles

deambularé por ellas

con la esperanza arrastrada a mis pies

como una piedra.

 

Ha de existir el parque.

Los parques no se mueven.

Permanecen

en el mismo sitio

como un faro

siempre.

Reconoceré el portal

de tu casa.

Adivinaré el piso.

Recordaré la letra

de tu puerta.

El timbre perforará los tímpanos

del tiempo.

 

Tu madre se frotará los ojos.

 

-Han pasado

casi treinta años.-

Tu madre buscará en la memoria

hasta encontrarme.

Entonces

cuando nos abracemos abrazando tu sombra

sabré que todo

ha pasado.

Como esta noche en que la niebla avanza

como un incendio imparable

devorando el mundo

rampa

sobre la ausencia de tu lápida.

Con las cenizas de mi vida quemada

puedo escribir las últimas palabras.

Todo ha pasado.

No quedó

casi

nada.

 

 

 

LA ECUACIÓN DEL FUTURO

 

Ahora que la esperanza abre las puertas

ahora que los huesos aparecen

y buscan otros huesos

como amantes

desesperados de abrazar el tiempo

ahora que las lágrimas

han hallado su cauce

ahora que la tierra en su regazo

acuna ya a sus hijos

ahora que el antiguo rito

puede ser consumado

ahora que los muertos pueden

descansar lo que queda

de su carne

ahora que la hiel se desprende del llanto

ahora que la esperanza abre las puertas

sobre un surco empapado

de justicia

el futuro es una ecuación posible

ahora que la tierra

cubre por fin tus huesos

ahora que las rosas

cubren por fin la tierra

ahora que sabemos

donde velar tu sueño.